Las malas mujeres que no comulgan con el discurso oficial vemos cosas, espectros, porque hemos luchado por mantenernos solas y notamos la marcha atrás. Por eso miro a mi lavadora, a mi nevera que cuentan ya con 12 años y ya empiezan a tener sus pequeños achaques que sobrelleva bastante bien. Sin embargo, yo he visto neveras que sobrevivían más de 25 años y más, pero no quiero pasarme.
Por eso, y porque acabo de cambiar el mueble
de la cocina y me han puesto instalación nueva de fontanería. Pues bien, a los
dos años se ha atascado que no veas, mientras el del baño, que se lleva 12 años,
con todas las pelambreras que ha soportado, ni una sola vez.
Siguiente cuestión, que esa me jode un montón. Eso suelos de
ahora que se ve todo, todo, hasta el polvo más minúsculo. Y yo me digo, ese
terrazo, tan maravilloso que no se ve nada, pero que te deja lo pies sucios al
andar descalza ¡Qué placer!
Y los muebles; no ves en la basura más que muebles que se
desbaratan con una patada; pienso cuando me metía de pequeña en el armario y me
quedaba sentada en él, moviéndome sin que se notara nada. Métete ahora en uno, que se desvencija por los cuatro costados.
Luego nos vienen hablando a nosotros de sostenibilidad,
cuando yo todavía tengo una camiseta ferrys de los ochenta que ha perdido
color, pero que todavía la tengo sin un puñetero agujero. Sostenibilidad dicen;
sostenibilidad es que las cosas duren, pero eso significaría que no habría
trabajo para todos, por tanto, hay que consumir y fabricar un mundo de
sostenibilidad inexistente. Así se han hecho dueños del discurso ecologista y
de todos los discursos sobre igualdad, libertad etc que no existen.
Así que, sigo dándole vueltas a la lavadora y veré hasta
dónde llega. Porque, lamentablemente, soy una mala mujer y a estas alturas, ya
no cambio.







