martes, 12 de diciembre de 2017

LA DEL PIRATA COJO

Yo, como Sabina, también elijo la del pirata cojo. Podría embarcarme y vestirme con otras pieles que nunca seré como

Imagen cedida por mi hija
Vedette en el Follie

Amazona en Grecia

Princesa de cuento

Madame en Francia

Una poeta en la RAE

Vidente de tus manos

Bruja en la Edad Media

Meretriz en Roma

Activista de Femen

Emperatriz en Austria

Enóloga en una Bodega

Espía en Alemania

Astronauta en la Nasa

…………

 Pero si me dan a elegir yo elijo también la de una pirata coja con parche en el ojo, con cara de mala, una vieja truhan, capitán de un barco que navega con su propia vela, con destino incierto, sin costumbres, ni tradiciones, ni objetivos impuestos, con su propia bandera que no defiende nada, salvo la vida, porque no necesita ninguna tierra con la que identificarse; que quiere navegar sobre las aguas y el placer de la libertad sin rumbo, sin lanzarse al abordaje, porque ya no lo necesita.

Ese pirata que va cantando porque está feliz de sentirse fiero, orgulloso del dolor sufrido, dueño de su propio destino, dueño de sus ideas, que puede cambiar si los vientos arrecian de otro lado porque sabe que no hay verdades absolutas, solo un horizonte por descubrir y quiere ir a por él.

viernes, 29 de septiembre de 2017

¡QUE SOY UNA MAMA!

“Mira lo que hace y es una mamá” Es la frase que oí en un parque cuando jugaba con mi hija y una de sus amigas a hacer piruetas en los diversos aparatos colocados al efecto. Como podrán imaginar, yo intentaba el más difícil todavía. Sí. El peor ejemplo para unas niñas aventureras. Cualquier adulto con dos dedos de frente me habría podido espetar que no debía enseñar esas cosas a las niñas porque podían hacerse daño. Lamentablemente, no se dio el caso y yo seguía con mis volteretas.

En un reposo, de repente, se escuchó la frase; resonó en mis oídos como un chirrido. ¿Quién les enseña a unas niñas tan pequeñas de 7 años cómo es una mama?

¡Ay, qué pena! Las mamás o los papás tienen que ser iguales, homogéneos, cumplir el manual, ése que nadie me enseñó. Yo sigo buscándolo, pero me da que lo voy a encontrar un poco tarde. Y seguro, seguro que no me va a gustar.

martes, 19 de septiembre de 2017

CABRONA QUE SOY

¿A que no suena mal? Y sí, alguna vez me lo han dicho. La última vez una gran amiga mía. Creo recordar que había dicho algo improcedente. Curiosamente, es una palabra que, en su reciente uso femenino, tiene connotación positiva, mucho más que el masculino. Claro que visto desde otro ángulo, cabrón es el hombre que está casado con una mujer que le es infiel y, además, lo consiente. Aunque con tal significado se pronuncia más bien poco.

Pero cabrona se utiliza, fundamentalmente, como un apelativo cariñoso resaltando el aspecto más descarado de la mujer a la que va referida. Lo cual no es nada malo. Por lo menos para mí. Un cabrona puede ser aquélla que se divierte defendiendo, en una conversación, posturas que no comparte; aquella que se ríe de sí misma; aquélla que intenta sacar chascarrillos de cualquier cosa; aquélla que no se amilana si tiene que decir algo  nada formal…En suma, hay unas cuantas cabronas por el mundo. Cada vez un poquito más.

Por eso a mí me encanta que me digan ¡Qué cabrona eres!

martes, 29 de agosto de 2017

LAMER EL CHUMINO Y QUEDARSE CON LAS GANAS

Toca consolarlo
La naturaleza te habla y te dice cosas que pasan, y mucho. Primero las persigue, luego logra que se rindan, les lame el chumino y después nada de nada, se sientan en el suelo. Es lo que le pasa a mi pobre perro que anda como loco detrás de perras y perros, le da igual, con doce años ya no está para esas menudencias. Sin embargo, continúa. Da pena verlo cómo logra rendirlas, las hace disfrutar (supongo) y luego se queda con las ganas. Es lo que hay. Yo ya le digo que la cuestión es ir probando, que no se puede avasallar. Pero anda con prisas y cada vez que salimos de paseo anda oteando el horizonte en busca de una perrita. Yo dudo que pueda lograrlo; los años no pasan en balde; también es un suponer. Aunque yo le dejo porque, por otro lado, pienso que las perrillas se van tan contentas para casa; me figuro que cierto gustirrinín tendrán y lo que hace mi perro es distribuir un ratito de felicidad por el mundo canino. Lo malo es que hay una perrita que se pone loca cada vez que lo ve: se tumba panza arriba esperándole. Sin embargo, su dueña ha decidido darse la vuelta en cuanto nos ve llegar de lejos o de cerca. Coge a la perrilla en brazos y la pobre se queda mirándonos con carita de pena.
Sí, un poco se me va la pinza. Debe ser el verano. Pero encuentro ciertas similitudes en el mundo animal.

lunes, 21 de agosto de 2017

LAS SOCORRISTAS DE GIJON

¡Vaya la que se lía con ciertos comentarios jocosos que no tienen nada de malo!  No sé qué nos pasa a las mujeres.  pero estamos de lo más susceptibles.

El caso es que uno, al contemplar a una socorrista de Gijón, se le ocurrió comentar lo siguiente: “alarma en Gijón, 10 ahogados en el último día, algunos hasta dos o tres veces”. No veo nada ofensivo en ello, es de lo más original. La chica, como socorrista, tiene un buen cuerpo y el comentario no hace más que constatarlo.

Cuidado no os confundáis.
Parece ser que ahora toca no admirar lo que consideramos atractivo, sin tener en cuenta que nosotras también lo hacemos. No nos pueden mirar si vamos provocativas y decir algo puede ser considerado un ataque en toda regla.

Vayamos por partes. Pregunta: si nos ponemos provocativas, ¿para qué lo hacemos? Por comodidad lo dudo. Evidentemente, cada cual puede ir como le venga en gana y nadie tiene por qué criticarlo, cosa que hacemos muy habitualmente las mujeres con otras mujeres. Pero no quiero perderme.

La provocación forma parte del juego de la vida y no sólo humana. ¿Qué hace el pavo real con su fantástica cola? Pavonearse y nosotros admirándolo. Pues eso hacemos también nosotros. Como he dicho alguna vez, el hombre utiliza su fuerza y la mujer sus encantos. Lo de la inteligencia lo dejo a un lado, ¡vale! Que no es el asunto ahora. Lo curioso del mundo animal es que. en muchas especies, es el macho el que se pavonea o tiene unos colores más vistosos. En nuestro caso nos ha tocado más a las hembras, aunque los hombres también lo hacen, y si una tía va con un escote de vértigo, cómo evitas que no te miren ahí (igual que al pavo cuando despliega su cola). La cuestión está en que una cosa es admirar y otra, muy distinta, pasar a la acción. Eso será si la hembra quiere.

Las mujeres podemos ir como nos de la gana. De hecho, el otro día vi a una chica un poco entradita en carnes, con un pantalón muy ceñido, de esos subidos, y una camiseta escotada y ajustada. No le quedaba nada bien. Pero denotaba algo importante: no le importaba, tenía su autoestima bien definida.

Volviendo a Gijón. Los únicos que han metido la pata han sido los del Ayuntamiento aconsejando a las socorristas que vayan en pantalón. Las chicas y los chicos que vayan como deben ir en su trabajo, que apreciar los encantos no creo que sea nada aborrecible. Peor sería decir otras cosas.

viernes, 11 de agosto de 2017

MALUMA Y LAS CUATRO BABYS


Vaya por delante que a mí el Maluma no me gusta. Yo soy de rock, pero el jaleo que se ha montado con la letra de esta canción, me parece excesivo. Mala es de co…, de aúpa, pero machista no lo veo. Digamos que confundimos machismo con sexo. Este chaval habla de que tiene cuatro chicas con las que se lo hace, como Machín tenía dos mujeres. Nos parece fatal que tenga cuatro, pero esa valoración la hacemos desde criterios morales ¿Se nos ha olvidado lo del amor libre? Las mujeres también podemos tener cuatro tíos con los que acostarnos e ir rotándolos. Si no lo hacemos es porque no nos apetece o, en algunos casos, por el famoso “qué dirán”. Eso es lo que hay que eliminar. Y lo de que a una le gusta una cosa y a otra, que dos son parecidas, como dice la canción, pues, la verdad, a mi entender, es que es así. Lo que ocurre es que nos da vergüenza admitirlo porque estamos condicionadas moralmente. Creo que las mujeres deberíamos desprendernos ya de esos condicionamientos a nivel sexual y admitir nuestros deseos. Ya lo he dicho muchas veces, seríamos más felices.

En cuanto a la letra, la de Machín es mucho mejor, sin lugar a dudas. Eso sí que se lo tendría que mirar.

martes, 1 de agosto de 2017

PROVOCANDO A LA TRADICIÓN

No soy nada tradicional y de resultas, poco localista, lo que me lleva a no enarbolar banderas de ningún color. Yo es que para evitar problemas las quitaría todas y pondría una carita sonriente.

Acaban de finalizar las fiestas de Tudela, con todos esos actos tradicionales, algunos de hace 30, 40 o 50 años, y en el único que he participado es en la revoltosa. Para quien no la conozca consiste en correr al ritmo de la música de la banda alrededor del quiosco de la plaza. Yo lo hago para probarme. Este año he conseguido aguantar toda la revoltosa sin parar, ganando así a mi hija y a su amiga. Esta última vino acompañada de su abuelo con el que  tuve una conversación muy enriquecedora.

Previamente a la Revoltosa, se baila el baile de la era y la jota de Tudela, recuperadas hace unos años. El abuelo y yo observábamos su desarrollo, cuando en un momento dado se arriesgó y comentó que era un poco aburrido. Asentí señalando que había bailes tradicionales más animados. Entonces continuó señalando que las tradiciones están bien, pero no todas y, por supuesto, muchas hay que entenderlas enmarcadas en su época. Después me sugirió la imagen de los tiempos en los que se bailaba sin luz, sin aparatos, sin tecnología; la gente, en los días de fiesta, llegando a casa al anochecer después de bailar y comentando ¡vaya noche de juerga, que desenfreno, estoy agotado! Me hizo reír porque pienso igual. Supongo que dentro de 100 años lo tradicional será el rock y la música electrónica, el chunda, chunda etc.

Al final, dos generaciones opinando lo mismo y a contracorriente de los tiempos que todo lo recuperan, sea lo que sea y como sea. ¿Qué pasa? ¿Somos una minoría permanente que se arrastra circulando por el lado contrario, con mucha precaución?

sábado, 29 de julio de 2017

ME HE DEJADO LA CACA

Esto no pasaba antes. Pero es lo que puede ocurrir cuando sales con un perro antes de ir a trabajar y te tomas una caña por la mañana en una terraza. Estas tomando la caña, el perro hace lo que tiene que hacer. Lo recoges en la bolsita correspondiente, no ves ninguna papelera, ni contenedor abierto porque en el casco viejo, donde vivo, cierran los contenedores subterráneos en fiestas. Entonces guardas la bolsa debajo de la silla de la terraza del bar para tirarla cuando te vayas. Y miras el reloj.
Te tienes que ir a trabajar.

Es lo que hay
Te levantas. Vas hacia casa y le dices al colega que te acompaña gritando: ¡Hostia, me he olvidado la caca! La frasecita tiene ya su aquel si la oye alguien ajeno a la situación y en el centro son muchos. Así que de ahí sale el desvarío y la imaginación empieza a hacer lo suyo ante la pregunta que te suscitas: ¿me vuelvo a por ello? ¿Y qué digo? Hola perdona has visto una bolsita con una caca dentro, es que me la he dejado. O pones un anuncio en el periódico, perdida caca en el Bolker, zona Herrerias, quien la encuentre, por favor, la depositen en el contenedor adecuado. Disculpen las molestias. O se la lleva alguien para ver qué hay dentro. O la deposita en objetos perdidos. O lo dejo a su imaginación todo lo que se te puede ocurrir porque es imposible recordarlo-

Al final, después del despotorro montado a raíz de la frasecita gritada al viento, me acordé que la había depositado en una papelera que oteé en el horizonte. Pero las risas fueron mayúsculas. Los olvidos tienen eso de divertido.

miércoles, 19 de julio de 2017

TENEMOS CIERTO INSTINTO ANIMAL

Debo reconocer que me gustan más los tipos macarras, pero también me apetece unirme al fervor por los uniformes que se da en nuestro sexo, mucho más que en el masculino, aunque también. No lo digo yo, hay encuestas y estudios al respecto, aunque los mismos dejan abierta la cuestión sobre la razón por la cual se produce esto.

En realidad creo que es un fervor imaginario colectivo femenino con el que jugamos y nos echamos unas risas. Sin embargo, ¿de dónde viene ese fervor? ¿Será de cuando los hombres se iban como guerreros a la lucha? Todos motivados y ansiosos por demostrar su fuerza ¡Anda ya! La mayoría tendría miedo. Pero se nos queda la imagen peliculera, de fuerza, de macho protector. Si es que nos va eso, en cierta forma, lo del tipo que se comporta como tal, donde debe, no vamos a especificar, y fustigándote verbalmente, eso sí; pero también como un tierno gatito en los aspectos habituales de la vida. Que nos va la marcha ¡Vamos! Ahí se nos olvidan las diferencias sociales.

Que el instinto animal sigue en nuestros genes para ciertas cosas, aunque algunos hayan querido dominarlo mediante moralidades varias y excesivo puritanismo.

jueves, 13 de julio de 2017

ESOS CUERPOS MASCULINOS

No puedo evitarlo. Tenía que hablar del tema de los legionarios españoles, de los de las fotos en internet, que seguro que todos no son igual, como los bomberos.
Ayer escuché en la radio que hablar así podía ser sexista, porque si los comentarios que surgieron en twiter fueran sobre mujeres así lo calificaríamos. Cierto, lo haríamos.
¡Y un carajo sexista! ¡Es puramente sexual! Vamos a ver. De toda la vida mía, las hembras que me han rodeado hemos hablado de lo buenos que están los cachas, sin excesos, y los uniformes, que no sé por qué nos ponen un montón, será cuestión de autoridad o de alguna fuerza que nos imaginamos. Aunque, todo lo que hablamos acaba siendo una fantasmada, al igual que hacen los hombres, porque acabamos saliendo con hombres que no se parecen en nada a nuestros devaneos mentales y nos gustan, altos y delgados o macarras o extravagantes o románticos o normalitos.
Total, que somos iguales, que a los tíos les van unas formas y a las tías nos ponen otras. Pero desde un punto imaginario provocado por nuestros instintos sexuales, que antes los calificaban como bajos instintos. Quizás porque es el único placer al que toda clase social puede acceder.
Supongo que eso ha pasado en todas las épocas, lo que ocurre es que no lo exteriorizábamos, más bien lo reprimíamos por obsceno y pecaminoso. Así que, ahora, ya va siendo hora de dar rienda suelta a nuestros deseos, aunque sólo sean eso y sean más bien jocosos.

viernes, 30 de junio de 2017

MASTERCHEF O LA COCINA DE HOMBRES

¿En qué punto nos hemos perdido? A ver. El otro día, pudiera ser ayer, (ando un poco espesa con las vacaciones de los niños) hablaban en la Cadena SER de la final de este programa, apostaban por una señora. Ha ganado el hombre. Apostaban por Edurne porque, como señaló una contertulia, había que reivindicar el espacio de la mujer en la cocina porque siempre había sido patrimonio de las mujeres. Afirmación que me puso los pelos de punta, porque yo renuncio a ella en cuanto puedo.

Con todos los respetos, nos ha costado mucho salir de la cocina como para volver a entrar en ella. Bien es cierto que no es lo mismo la cocina por obligación que por devoción. Es lo que les ha pasado a los hombres que cocinaban de vez en cuando y dejaban todo patas arriba de cacharros. Algunos van aprendiendo a cocinar y recoger después.

A mí no me molesta que los hombres entren en los espacios tradicionalmente reservados a las mujeres, lo que pasa es que siempre se invade aquello que es más cómodo. Por eso, el siguiente paso que deberían hacer es pasar a ser camareros de piso en los hoteles, por ejemplo. Mientras, nosotras a invadir los espacios reservados tradicionalmente para los hombres, los cómodos, por supuesto, como directivas.

Lo dicho, prefiero que cocine y me sirva la comida un hombre y si puede ser con sólo el delantal puesto y nada más. De lo otro me encargo yo.

miércoles, 14 de junio de 2017

MI ROLLO ES EL ROCK

No a todas las malas mujeres les va el rollo del rock, pero es una gran posibilidad, por lo que implica esta música. Tiene ese halo de desobediencia, inconformismo mezclado con un poco de ganas de vivir la vida a grandes sorbos. El rock introdujo tradiciones musicales distintas. Evidentemente, ha sido criticado por apropiarse, por fomentar el uso de drogas, por distraer a la juventud de la acción política y social. Pero eso sólo son cuestiones personales. El rock lleva implícito la denuncia y la acción.

Hay quienes hacen yoga para relajarse  y vaciar su mente, si es que eso es posible, que no creo. Yo escucho rock. Cuando mi cabeza empieza a pensar demasiado y necesita una pausa, pongo la música a todo trapo y el horizonte se abre de repente como si a tu mente llegase un gran angular que te dejase ver más allá de las fronteras que aprisionan, en esos momentos, tus pensamientos. Y es entonces, cuando tu mente se calla, por un momento, y empieza a saltar, a bailar, a gozar, a divertirse y a entender que los problemas que generan esos pensamientos, están ahí para hacerte más fuerte, más activa, más inconformista, más implicada.

Por eso, mi rollo es el rock.

martes, 30 de mayo de 2017

PELILLOS A LA MAR

Cuando se habla de depilación suele surgir el tema de la esclavitud que ello supone; además de un dolor que ha ido relativizándose. Hay mujeres que afirman que nos tenemos que rebelar contra ello, que no tenemos por qué someternos a esos dictámenes estéticos.

Yo, qué quieren que les diga. Cada cual que haga lo que le salga de….del alma. Pero hay muchas cosas que hacen más daño que quitarse los pelos. No veo que eso me rebaje, ni me haga ser peor o mejor. Yo opto por quitármelos; no porque me lo manden los cánones estéticos o sí; me da igual; a mi me gusta. Me encanta acariciarme las piernas y sentirlas suaves, me encanta sentir mi cuerpo, vivirlo y experimentarlo. ¡Ya…Vale! ¡Como sois! Que no están tan suaves con la edad… Vale.

Así que las reivindicaciones que se sugieren me parecen estupendas para quien quiera verlo así; pero me niego a que las mismas mujeres me juzguen como esclava de unos cánones estéticos. Lo que hay que cambiar es la mirada que juzga. A mí si alguien no quiere depilarse me parece estupendo, no me voy a escandalizar, como el hombre que no se afeita. Así que no se me escandalicen si me depilo porque puedo considerar que no depilarse es también otro mandato que quieren imponerme. Máxime teniendo en cuenta que, ahora, los hombres también se depilan.

martes, 23 de mayo de 2017

¿A DÓNDE VAN MIS BOLSAS?

Sigo dándole vueltas al mecanismo cerebral por el cual lleva una bolsa blanca colocada en el reposabrazos de mi sofá alrededor de tres semanas y una bolsa negra estrujada, dando vueltas de un lado a otro del salón según va molestando en ciertos menesteres, casi la misma cantidad de días.

¿Por qué? ¿Por qué no las recojo de una puñetera vez? En lugar de ello me recreo viéndolas ahí y diciéndome a mí misma, ya lo haré. ¿Será porque no sé cuál es su lugar? ¿Será que pienso que un día estarán ahí para servirme de algo?

A veces pienso que se ha instalado en mi cabeza aquello de: “A quién le importa lo que yo haga, a quién le importa lo que yo diga, yo soy así y así seguiré, dejando bolsas por doquier”.

En realidad estoy segura de que mi cerebro funciona de una manera: las cosas no son ordenadas, nos empeñamos en ordenarlas.

miércoles, 10 de mayo de 2017

LOS HOMBRES SON MAS FELICES (3ª parte)

El sexo masculino tiene una mayor autoestima y una de sus consecuencias es el hecho de que no valoran estéticamente a otros hombres. No es que les preocupe tanto o sólo momentáneamente.

En cambio nosotras sí. De hecho, cuando un hombre alaba a una tía buena las mujeres la crucifican de una u otra manera: cosificación, tonta, no es para tanto, está muy delgada, mucho maquillaje…Mientras, a los hombres les importa un comino que se alabe a un hombre por su aspecto.

El resultado de todo ello es que cuando sale una pedroche con un vestido  espectacular mostrando su bello cuerpo o las chicas de la Fórmula 1 paseando su esbelta figura por los circuitos, del mismo modo que las modelos por las pasarelas, haciendo su trabajo, saltamos como locas para evitar el ultraje de sentirnos mujeres objeto.

No veo yo esa misma actitud en los hombres cuando salen esos chicos mostrando sus abdominales en calzoncillos. Ahí sí que aplaudimos con las orejas.

La autoestima, el respeto a la mujer, va más allá de la utilización que cada uno haga libremente de su cuerpo, sea su belleza, sus manos, su potencia muscular o su cerebro.

Por ejemplo, para qué buscamos las mujeres un hombre intelectualmente interesante si ya lo somos nosotras. Él puede trabajar adecuadamente lo que a nosotras nos pueda interesar.
¡Ay, qué ideas preconcebidas tenemos también de los hombres

jueves, 4 de mayo de 2017

LOS HOMBRES SON MAS FELICES (2ªparte)

Los hombres son más felices porque no se miran tanto, ni se comparan tanto. Es algo que nos pasa muy a menudo a las mujeres, que siempre estamos enjuiciando y buscando cosas en las demás. Por ejemplo, el otro día una amiga me comentaba lo que le pasaba con el tema kilos. Me contaba que cuando cogía unos kilos le decían: ¡Chica, me parece que has cogido unos kilos! Ahora bien, si adelgazaba ocurría que nadie le decía nada, por mucho esfuerzo que le hubiera puesto; al contrario, llegaban a valorar su salud; entonces el comentario era: se nota que has adelgazado, pero se te ve más enferma, tienes peor cara. ¡Nos aclaramos o qué!
A ello hay que añadir la actitud de las mujeres ante las delgadas: “estás muy delgada; te vas a poner enferma..” Y lo curioso del caso es que, a veces, las mismas mujeres que enjuician pueden estar igual de delgadas o en el mismo proceso de adelgazamiento y engorde.

Nunca oirás a un hombre señalar esos aspectos de otro hombre. A lo sumo pueden llegar a decirle que has cogido unos kilos y responder el otro: ¡y lo que me ha costado!

No sólo hablamos del aspecto físico, también hablamos las mujeres del aspecto exterior, de la ropa; ahí nos acercamos, nos tocamos: qué blusa más bonita o qué falda. Los hombres no se tocan tanto. No sé si eso será mejor o peor, pero es así. Quizás porque tampoco enjuician tanto el aspecto exterior, la ropa que usan, lo kilos, la belleza. En la ropa tampoco su abanico es muy amplio; pero, sinceramente, creo que no entran tanto a valorar ese tipo de aspectos. Posiblemente valoren otras cosas más materiales, pero no son tan evidentes y su envidia se diluye enseguida. No como nosotras que buscamos esa blusa o intentamos lo que sea para mejorar, para equipararnos, para ser especiales, cuando realmente lo somos. En serio, deberíamos mirárnoslo y gustarnos más como sexo mujer.

domingo, 30 de abril de 2017

LOS HOMBRES SON MÁS FELICES (1º parte)

Es el título de un monólogo de una mujer, Lis Pereira, que descubrí en algún sitio, supongo que en Facebook. Me ha parecido genial ya que evidencia, con gracia, ciertas cosas en las que deberíamos pensar.

Dice que cuando una mujer se mira al espejo lo primero que se dice: uff qué vieja, qué arrugas, qué mal estoy, etc. Un hombre, en cambio, se mira, y se dice: ¡qué pasa, tú no estás viejo, estás interesante!

Hay quienes señalarán que las mujeres sufrimos los cánones estéticos impuestos por el patriarcado. Pero yo me pregunto si no hay cánones estéticos en los hombres ¡Pues sí! Pero, parece que no les preocupa tanto. De hecho, ¿alguno se ha visto condicionado por el David de Miguel Ángel? El artista lo dejó bien hecho, aunque yo le hubiera añadido algo más de escayola en alguna parte.

Lo cierto es que los hombres no se ven tan mediatizados por los modelos estéticos, aunque las mujeres tengamos nuestras preferencias.

Y es que las mujeres tenemos ciertas particularidades que deberíamos mirarnos. La primera el hecho de enjuiciar constantemente a otras mujeres. Suele concluirse que es envidia, pero creo que es falta de autoestima de nuestro propio sexo. Como dice el monólogo, los hombres se aman más, quizás porque aman su sexo, y no me refiero al aparato, que también. Nosotras, en cambio, no lo hacemos y así estamos llenas de rarezas.

martes, 25 de abril de 2017

MATERNIDAD SUBROGADA

Las malas mujeres no eludimos los debates, por eso voy a entrar en el tema de la maternidad subrogada, vientres de alquiler o como quiera que lo queramos llamar. Uno de los argumentos en contra es el de la explotación de la mujer. No niego este aspecto. Sin embargo, no podemos obviar que estamos en una sociedad puramente mercantilista, todo se vende y se compra; más aún, estamos obsesionados por la adquisición de bienes. Así es. No me gusta, pero ahora es lo que hay. Y como mala mujer provocadora me niego a establecer diferencias en las cuestiones de explotación, sobre todo cuando se establecen por criterios morales. Por eso me planteo ¿Qué grado de explotación estamos dispuestos a asumir? ¿Aquel que no implique una carga de conciencia estrictamente moral y religiosa? No llego a entender por qué es menos asumible vender sexo o vientres que vender 12 o 15 horas de vida y tiempo en trabajos de mierda y mal pagados de personas que, a lo mejor, tienen niños. Pero en esos no pensamos. Es asumible ¿Por qué es más asumible una adopción internacional en países más desfavorecidos sabiendo el coste de las adopciones?

Explotación es aprovechar a otra persona en beneficio propio; a lo que añadiría un aspecto de desvalorización del individuo.

Otra cosa es la perspectiva del tercero, el más importante: el niño. No dudo de que los padres, sean adoptivos o subrogados, le darán todo el amor que puedan. Sin embargo, no puedo tampoco dejar de pensar que nuestras mentes, con ese deseo de descendencia, sean en parejas hetero u homosexuales, están condicionadas por ese fin, un tanto egoísta, a veces, de necesidad de perpetuación. Y así llego a pensar que, como animales racionales, deberíamos haber aprendido que el amor no requiere de un producto, sino que ya es algo en sí mismo.

En suma, que estoy hecha un lío. Que hay temas en los que no se puede ser estrictamente categóricos, teniendo en cuenta el puñetero mundo en el que vivimos.

lunes, 17 de abril de 2017

NO RENUNCIAR A NADA

Las malas mujeres no queremos renunciar a nada. Se acabó quedarse siempre con los niños. Seguramente habrá muchas mujeres que opinen que en una separación la madre está en mejor disposición para la custodia de los niños. Pero es una visión tradicional, una losa que pesa sobre la mujer y que, además, la llevamos con orgullo. La mujer se quedaba con los niños porque era la que estaba en casa, no tenía aspiraciones profesionales y podía entregarse a sus hijos y olvidarse de su vida. Y esa mentalidad sigue vigente. Se entiende perfectamente que un hombre sólo vea a sus hijos los fines de semana alternos, pero no entenderíamos nunca que una mujer renunciara a la custodia y sólo los viese esos mismos fines de semana. Tanto hombres como mujeres verían muy mal a esa mujer y ella misma hasta se sentiría culpable. La culpa, la constante culpa que nos viene impuesta socialmente y que hemos asumido.

Pero demos un paso más. Pudiera ser que entendiéramos las aspiraciones profesionales. Pero, ¡ay! si la mujer renuncia a la custodia por un hombre; el título menor que se le achacaría sería el de zorra; aunque esto, en los hombres, haya podido ser bastante habitual.

Sin embargo, el amor de una madre o de un padre no se mide por el tiempo, sino por lo que les ofreces en ese tiempo; y no hablo de cosas materiales ¿Acaso el amor de madre es distinto al del padre?

De cualquier forma, menos mal que va ampliándose la custodia compartida. Porque las mujeres no queremos renunciar a un vida plena, la que podamos agarrar en cada momento. Porque los hijos, en suma, volarán. Como debe ser.

miércoles, 12 de abril de 2017

EXPERIMENTOS CON LEJIA LOS JUSTOS


Suele decirse que hay una justa medida para cada cosa. Pero las malas mujeres no andamos bien en estas lides, sobre todo, cuando se trata de hacer algo en casa que nunca hemos hecho o muy pocas veces se nos ha ocurrido. Sé perfectamente lo que hace la lejía con la ropa, lo sé. Sin embargo, mi amiga, otra mala mujer, pero muy mañosa para la cocina y otras cosas, me enseñó cómo lavaba la cazadora de su hija repleta de manchas, con agua y un poco de lejía.

En alguna ocasión he dicho que me encanta mancharme; en realidad, quiero decir que no soy cuidadosa, no es que lo haga a propósito, sino que sale así, me mancho. Y en el trabajo me mancho mucho más. Y al ver cómo lo hacía mi amiga, yo, ni corta ni perezosa, me puse en acción con una camiseta del trabajo ¡Menos mal! El resultado es de lo más original y concluyente; pero lo peor de todo es que las manchas siguen ahí.

¡Cachis! Será cuestión de que soy peor que las niñas manchándome y peor que las niñas lavando. No tengo medida.

domingo, 2 de abril de 2017

DOS MUJERES DESPISTADAS


Luego va y te despistas, claro
Las malas mujeres hay días que andamos algo despistadas y cuando nos juntamos somos capaces de aliarnos en nuestros despistes, apoyarnos en ello. Eso sí, al percatarnos, nos tronchamos de risa, Momentos que no tienen precio.

El martes pasado nos ocurrió uno de esos momentos, Andábamos mi amiga y yo haciendo nuestras cosas cuando le digo, así, sin pensar, como dice mi hija que hago: “se me ha metido en la cabeza que hoy es miércoles y es jueves”. A lo que ella contestó, también sin pensar demasiado y totalmente convencida: “ pues sí, es jueves”. Pasaron unos segundos. Nos miramos y estallamos en una sonora carcajada al comprobar cómo nos apoyábamos en nuestros deslices.

Yo cada vez que recuerdo su cara convencida me parto de risa. Eso es compañerismo, y lo demás, gaitas.

miércoles, 29 de marzo de 2017

UNA AYUDA MAL ENTENDIDA

Ayer un hombre, muy amable, por cierto, me quería ayudar a salir con el coche de un aparcamiento, indicándome desde el exterior. No habría mayor problema si no fuese porque acababa de aparcar mi coche frente al portal de mi piso. Su llamada me produjo una sensación ambivalente. Debo reconocer que primero me enfadé, me salió mi vena feminista.
Pero, claro, había que ver la situación: interior de un vehículo encendido, con una mujer manoteando, dos niños parloteando y un perro mirando a todos lados esperando; el más normal. Los aspavientos de la mujer, yo, venían producidos por la alegría de encontrar un hueco tan cercano. Eso, señores, no pasa todos los días en el centro de una ciudad como Tudela. Y mis hijos lo saben. En esas circunstancias ni siquiera había parado el coche. Y el señor, muy atento, toca la ventanilla del lado derecho del vehículo donde estaba mi hijo; la abro y de repente: “¿le indico para que pueda salir?”, me dice muy amable. Y yo, como cabra loca que soy, le digo “oiga que acabo de aparcar”. Yo pensando, sí hombre voy a dejar un sitio como este. Creo que ni le di las gracias.

Total, mi entusiasmo por los suelos. Vuelta a los aspavientos con las manos, diciéndole a mi hijo: “que me quiere ayudar a mí, será machista, a que no se lo dice a un hombre”. Y mi hijo, moderado que es: “sólo pretendía ayudar”, mientras mi hija quería saber más sobre el machismo y el perro que era el más normal de la reunión seguí con la mirada.

Después, pensándolo bien, me dije: qué suerte tenemos las mujeres que nos quieren ayudar; si le toca a un hombre seguro que nadie se le ofrece y el pobre tiene que lidiar con lo que le toca, ser macho y hacer de todo bien. Hay que ver las cosas por el lado positivo, a veces.

lunes, 27 de marzo de 2017

REIRSE DEL MACHISMO

Ayer leí en la terraza de un bar, lugar ideal para ello, el artículo de Carmen Posadas en el Semanal. Y una se siente divinamente, más con una cervecita en la mano, al pensar que hay más gente que piensa como tú, que el lenguaje no es sexista, sino quien lo usa y que lo verdaderamente efectivo es reírse del machismo o, más bien, de los convencionalismos sociales que nos amargan a todos la vida.

En esta página de mala mujer nos reímos porque no nos apetece enfadarnos. La vida ya nos pone suficientes traspiés como para ir amargándose a cada paso. Es un ejercicio complicado, pero necesario.

Además, es la herencia que hemos recibido de siglos y lo que hay que hacer es cambiarla por una sonrisa cómplice entre nosotros; seamos machos o hembras podemos reírnos juntos de las normas de nuestros ancestros, sencillamente, rompiéndolas.
 
http://www.xlsemanal.com/firmas/20170327/carmen-posadas-orgullosamente-ambiciosa.html

sábado, 18 de marzo de 2017

STRIPERS Y BOYS

Por mí que se quite todo.
Para ver si hay sintonía
¡Ay los funcionarios de Alcalá! ¡Cómo se lo montan! Pero mira que son torpes que organizan la fiesta de jubilación en dependencias municipales. Así la cuestión pasa de ser festiva a un asunto político y serio.
¡Y qué empeño tenemos en sacralizar o condenar lo erótico-sexual! Y más las mujeres que parece que nos da vergüenza ver un cuerpazo desnudándose.
Tanto hombres como mujeres hablamos y nos reímos con los erótico sexual, además de disfrutarlo en contadas ocasiones, eso sí. No hay más que ver los memes que circulan por todo. Hablamos más que practicamos.
De cualquier forma, los cuadros, las estatuas están repletas de hombres y mujeres desnudos. Culto al cuerpo. ¡Pues sí! A todo cuerpo. Somos cuerpos, además de mentes. Y no es cosificar, es apreciar un buen baile. Cosificamos a las personas cada día cuando venden sus manos, sus cuerpos en trabajos de mierda y nos llevamos las manos a la cabeza por enseñar y manejar nuestros cuerpos como queremos, por enseñar lo que somos capaces de transmitir con un simple movimiento.
Los perros no se andan con chiquitas: se huelen el culo para obtener toda la información de quien tienen a su lado. Esto es una licencia porque tengo un perro viejillo al que le va la marcha. ¡Qué le vamos a hacer!

jueves, 16 de marzo de 2017

A LOS CAMIONEROS DE LA 232

Vale que es una lata el trabajar, como decía la canción, pero el mío me permite ciertas libertades. Mi caseta de inicio laboral está frente a la Nacional-232, a su paso por Fontellas-Tudela; veo, y oigo, multitud de camiones pasar. Eso no me impide, sobre todo en turno de tarde, llegar al trabajo con la música rock a todo volumen y, si escucho una canción que me motive, ponerme a bailar mientras preparo la furgoneta. No me corto un pelo, salto, hago como que toco la guitarra, muevo las caderas y, al final, acaban pitándome y saludándome. Yo, por supuesto, también les saludo. A veces pienso que alguno ya me habrá bautizado: en lugar de la chica de la curva, debo ser la loca de la 232.

Lo cual me lleva a pensar que limitamos muchas emociones, no sólo los besos, también ciertas muestras de alegría. A mí me sale bailar en el campo o dar saltitos por la calle cuando mi mente va elucubrando alegremente. En alguna ocasión he pensado en lo que debían pensar los demás. Pero se me pasa enseguida, porque no me apetece que me amarguen la fiesta que tengo dentro. No es que todo el día esté como Heidi dando saltitos por las nubes, pero si te ocurre alguna vez que estás contento, ¿por qué no expresarlo? Volvemos siempre al tema del ridículo, al tema de los convencionalismos y las normas no escritas que nos joden la vida, la única. Cachis! ¡Cuándo aprenderemos!

sábado, 11 de marzo de 2017

LA OPRESION DEL SUJETADOR

Volvemos a los sujetadores debido a un vídeo que pude ver en Factbook. Una joven reclamaba su derecho a ir sin sujetador porque representaba la opresión de los estereotipos sociales. Existe hasta un día dedicado a ello; no lo sabía hasta que Google me lo chivó. Me he dedicado a mirar artículos para aclarar las cosas y no me aclaran nada. De hecho hablan de un estudio de un francés, que ha debido estar midiendo pechos durante 30 años, y sobre el cual algunos apuntan que no ha ofrecido conclusiones claras, ni publicadas debidamente. ¡Vamos que las tetas, por mucho que las miremos, no las hemos estudiado en profundidad, salvo dese un punto de vista médico.
 Así que hay que concluir que esto es una cuestión personal. Cada cual que haga lo que quiera con sus tetas. Yo opto por llevarlo, sencillamente porque el volumen supone una incomodidad tremenda cuando va para un lado, para el otro, arriba, abajo. La cuestión, al parecer, es llevar el adecuado (ahí entra el tema de las tallas). En casa me lo quito muchas veces, muchasssss, sobre todo en verano. Sin embargo, hay que contar con otro elemento: nuestras puñeteras hormonas. Hay momentos en los que la sensibilidad del pezón empieza a darte por saco.

De cualquier forma, los hombres también podrían rebelarse contra el encorsetamiento del calzoncillo. Sin embargo, no hay muchos estudios al respecto; sólo uno en el que se menciona que el boxer mejora la calidad del semen. Hay hombres que apuntan los beneficios y desventajas de cada tipo, aunque siempre señalan que el bamboleo de sus partes no es muy adecuado en el ejercicio.

En suma, que esto va según comodidad de cada cual. Sólo tenemos que hacer una cosa: no juzgar en función de nuestras apreciaciones.

miércoles, 8 de marzo de 2017

SOMOS IGUALES, PERO DIFERENTES

No puedo evitar hoy hablar de lo iguales que somos y lo diferentes que podemos llegar a ser todos. No quiero ahondar hoy en la igualdad de los derechos porque considero que es obvio y no voy a discutir con quien no cree lo mismo ¿Para qué gastar saliva? Prefiero hacerlo en otros menesteres.

Hoy quiero profundizar en la diferencia, sencillamente porque si asumimos esa diferencia habremos dado un gran paso como humanidad. Es la diferencia la que nos hace evolucionar, no la homogeneidad. Y nos hace evolucionar en algo tan sencillo como la mentalidad, la idiosincrasia social que domina algunos pueblos.
¡Ya te diría yo cómo estar felices los dos, ya!

Y ahí andamos las malas mujeres rompiendo normas no escritas, no de lo que llamamos educación, sino aquellas normas tan comunes y aceptadas que nos repatean. Esas que te definen por la edad, sexo, raza, forma, grupo, nacionalidad o lo que sea y no te dejan mostrarte tal como eres.

En realidad, las malas mujeres nos reímos de nosotras enfatizando la ridiculez de las normas que algunas personas, hombres y mujeres, se empeñan en defender como base social y que no hacen más que amparar una perspectiva arcaica de las relaciones humanas. No queremos odios, ni reproches queremos reírnos y disfrutar de nuestra condición, aunque las malas mujeres tampoco pueden ser definidas. Hay tantas formas de ser mala mujer…..tantas como normas existen. Y con nuestra risa y nuestra provocación, lograr que esas personas tan cerradas en su cascarón, empiecen a replantearse qué puñetas hacen con su encorsetamiento.

Yo soy diferente, me gusta la provocación, tú eres diferente y es eso lo que justamente nos hace iguales. No hace falta una guerra, tan solo entender algo tan sencillo como que las cosas no son únicas y que todos andamos en un mismo barco.

sábado, 4 de marzo de 2017

NiÑOS QUE SE HACEN MAYORES

No suelo tener mucha vergüenza. Y, al final, me pasa que me resulta curioso cómo los niños se avergüenzan de sus mayores. Esa vergüenza se la transmitimos nosotros. Porque cuando son pequeños hablan y se comportan con total naturalidad, sin complejos, sin ataduras; pero poco a poco van adquiriendo esas curiosas normas sociales que, a la postre, les harán comportarse como personas adultas, responsables, adaptadas, homogéneas a la norma ¡Vamos, que les hacemos la Pascua! Pero no se percatan de ello, porque es lo normal.

Y ¿qué puñetas es lo normal? Eso es lo que nos planteamos las malas mujeres. No lo tenemos muy claro, ya que nos gusta hacer un poco lo que nos viene en gana. Sin embargo, nos damos de bruces con la realidad que nos rodea. El hecho de que hayamos crecido nos hace ser capaces de diferenciar y de que, a las alturas en las que nos encontramos, nos resbale lo que piensen los demás. Otra cosa son los niños que se hacen mayores, pre adolescentes, por ejemplo. Ellos no tienen esas armas que te da la experiencia y muchos acaban queriendo ser como los demás.

Lástima. Ser diferente es un plus y algunos ni se han enterado; y además se quieren Hacer Oír.

martes, 28 de febrero de 2017

UN DILEMA DE MALA MUJER Y MADRE


Hoy en la Cadena Ser hablaban sobre situaciones en las que los padres se veían condicionados por sus hijos. Eso lo oímos mucho las malas madres, sobre todo cuando son adolescentes: “mamá, no hagas eso, mamá no bailes, mamá no cantes, mamá no saltes”. Pero llega un momento en el que ni los hijos logran condicionarte. Cierto que llegas a planteártelo, pero te empuja algo desde dentro. Llegas a una edad en la que nadie puede decirte qué narices tienes que hacer. Ahora estoy en ese punto.

Hace unos años, cuando mi hijo era pequeño, tenía por aquel entonces entre siete y ocho años, se me ocurrió actuar en el final de curso de su colegio. La actuación fue memorable, parodié una canción de Camilo Sexto con una letra inventada. Mi hija, que ahora tiene siete, quiere que su madre haga lo mismo con ella, que le dedique una canción. Inocente ella.

Así que lo someto a su consideración, aunque ya les digo que luego haré lo que me dé la gana, si es que me dejan hacerlo desde la Asociación de Padres, que a lo mejor no. Pero por intentarlo que no quede. Ya tengo pensada la canción y la letra está en la mente. Luego las consecuencias no las tengo muy claras, pero yo sé que me lo paso en grande y los demás también ¿Qué hay de malo?

miércoles, 22 de febrero de 2017

LA MATÉ PORQUE ERA MÍA

Una mujer más ha muerto por esa sentencia. Su ex pareja planeó esperarla para saltar ambos por los aires. Se aseguró de que el niño no estuviese ¡Menos mal! Algo de afán de supervivencia.

Pero está claro que ese afán de posesión, ese hasta que la muerte nos separe, ha hecho mella en muchos hombres y, no niego que, quizás, en algunas mujeres.

Una actitud que, además de estar anclada en la moralidad, me sugiere, en cierta forma, otras reminiscencias. Se trata de una actitud poco evolucionada: la lucha de un macho por una hembra, mientras ella permanece a la espera. Decide la fuerza.

Sin embargo, el hombre ha evolucionado y la mujer hoy sí decide. Las mujeres hemos evolucionado y decidimos con quién o con quién no queremos estar y de qué manera. Eso cuesta asumirlo, por algunos. Pero tendrán que hacerlo, si no quieren quedarse atrás. Los seres racionales evolucionamos. Otros aún están estancados en su moralidad y en su animalidad.

lunes, 20 de febrero de 2017

VAYA TORPE PARA SER HOMBRE!

Así se debió quedar... el pobre
Las malas mujeres damos la vuelta a los estereotipos. Ya ni nos enfadamos con ellos. Nos reímos de ellos. Y es así fue como hace dos días el tópico al volante de “mujer tenía que ser” se convirtió en mis labios, de repente, si  pensarlo, en un “vaya torpe para ser hombre”. Surgió así, de sopetón, mientras miraba cómo un hombre conducía su coche marcha atrás y yo le observaba obligada, pues tenía que esperar a que se colocase de alguna manera para poder salir con mi coche. Por supuesto, dentro se me fue dibujando una medio sonrisa socarrona. Creo que se dio cuenta porque aún falló un poco más y su rostro reflejaba algo de inquietud. Supongo que la misma surgiría de mi cada vez más expresiva mirada. Porque, como imaginarán, estaba disfrutando rompiendo estereotipos y es que a mí se me da muy bien aparcar marcha atrás, es decir, de culo. ¡Qué contrasentido!

 


miércoles, 15 de febrero de 2017

SACAR Y METER NO ES TAN FÁCIL

Quién haya leído el diario recordará que el 12 de agosto me puse a arreglar una persiana. La persiana funciona perfectamente, pero hay algo que no ha vuelto a su sitio. El caso es que saqué los perfiles que sujetan el cajón, (ya no llevan tornillos) y todavía siguen sin poner. No por vagancia, que algo hay, lo reconozco, sino porque no entran. Me puse un día a ello y nada: a mi me da que han crecido porque eso no cabe. Probé de un lado, de otro. Nada, que no hay forma. Por mucho que me digan que hay que presionar, ahí falta espacio, por lo menos medio centímetro. Y claro, si presiono, a ver luego cómo lo quito cuando tenga que arreglar la persiana.
Y eso me hizo recordar que eso suele pasar con ciertas cosas, sobre todo esas que van en bolsas ¡Oye! Que las sacas y ya no hay forma de que vuelvan a entrar en la misma bolsa.
¡Macachis! ¡Qué lastima! No se qué técnica tendré que utilizar para volver a meterlos donde corresponde. A los perfiles me refiero.

viernes, 10 de febrero de 2017

LA DIETA DE LA MORCILLA

Hay quienes hacen la dieta de la alcachofa, la dieta del pomelo, la dieta Dukan. A mi me ha tocado la dieta de la morcilla. Me explico. Hace uno días fui a donar sangre y por primera vez me dijeron que no tenía suficiente en circulación Y yo des decía: “pero si estoy bien, que en un cuerpecito pequeñito como el mío no cabe lo mismo que en uno grande”. Pero la cosa con la sangre no debe funcionar así y el contenido debe ser el mismo sea como sea continente.

Me dieron un papelito con alimentos ricos en hierro y hete aquí que me encuentro con que la morcilla es el que mas tiene ¡Toma ya! Por supuesto que me gusta, pero no podía dejar de pensar en el ataque de las morcillas asesinas del 9 de septiembre del pasado año.

Así que saqué las armas de mala mujer y he ido inventando fórmulas para atajar el ataque: macarrones con morcilla, arroz con morcilla, guisantes con morcilla, tortilla de morcilla y el mejor invento: morcilla al microondas ¡Vayan aprendiendo, señores cheff, que no tenemos tiempo para tan rebuscados platos. Ya sé, ya sé que no es muy ortodoxo, pero quién ha dicho que yo lo sea.

sábado, 4 de febrero de 2017

RESPETO A SAMANTA

Me sorprende cómo han reaccionado muchas mujeres, mujeres sobre todo, al cometario de Samanta Villar sobre la maternidad y como ésta te quita calidad de vida. Y eso que no soy seguidora de Samanta. Pero estoy con ella. Yo puedo querer mucho a mis hijos, juego con ellos, vivo sus locuras y llego a comportarme como ellos. Pero no dejo de ser mujer y persona. Quienes la han criticado la han tildado de egoísta. No entiendo por qué esta sociedad trata a quien piensa en sí mismo como egoísta. Si te amas a ti mismo, de una forma sana, serás capaz de amar a los demás, decía Ortega y Gasset. Lo dijo Ortega y lo pudo decir perico el de los palotes. Porque así es. Pero juzgamos, de nuevo, bajo los prejuicios constantes de esta sociedad marcada por la familia como bien supremo. La familia tradicional. Si miramos a otros animales, la familia es un núcleo, cuidan y dejan ir a sus hijos libremente. Pero mientras tanto, son ellos, ayudados por la comunidad, en algunos casos, quienes los protegen. Porque saben que son el futuro.

Tener hijos supone la perpetuación de la especie. Admiro a quien decide no tenerlos porque es capaz de no necesitar verse reflejado en el futuro a través de los hijos. Se podría también tildar de egoístas a quien quiere tenerlos. Pero yo no voy a caer en ello. Yo respeto las creencias y opiniones y respeto a Samanta. Es necesario que haya quienes entiendan que los hijos son lo mejor y otros que no, pero eso no les hace ser mejores o peores. Tener un hijo condiciona tu vida en lo que puedes o no puedes hacer; en lo que gastas, en lo que eres. De hecho, sólo tenemos que pensar en nuestras madres y, ahora, en nosotros; en cómo nos abandonamos cuando llegan los hijos, dejamos de cuidarnos. Hoy cada vez menos, pero lo hacemos.

Curioso también es que valoremos el club de las malas madres, pero no lo que dice Samanta ¿Por qué? Muy simple, Samanta ha hecho no de mala madre, sino de mala mujer.

Y el que no quiera verlo que no lo vea; los hijos te dan muchas cosas, pero hay que saber reconocer que condicionan otras y no llevarse siempre las manos a la cabeza por opiniones que rompen con nuestros moldes.

miércoles, 1 de febrero de 2017

"CARIÑO, NO SÉ QUÉ HACER"

Hay un anuncio de una empresa de alarmas que me trae muerta. Muerta de risa. Es de esos que simulan una situación. La mujer llama a su pareja: “Cariño he llegado a casa y la puerta estaba forzada y entreabierta; he podido ver que todo estaba desordenado, pero no me atrevo a entrar. Llámame. No sé qué hacer” O algo así.

Me parto ¡Hostia! ¡Llama a la policía, puñetas! La publicidad se está contagiando de esas mujeres que no se enteran de nada. Aunque la Mato no llamó a su marido corriendo para decir “cariño, llámame, he encontrado un Jaguar en el garaje”.

Ya puestos a hacer el idiota podían haber imaginado que la mujer sacaba del bolso una linterna y se deslizaba por la casa a oscuras buscando a los ladrones. Lo de la linterna es una pequeña licencia, un homenaje a esas series o películas en las que los agentes siempre entran a oscuras y acabo preguntándome si es que no saben dónde está el interruptor; podrían al menos comprobar si está a la izquierda o a la derecha, o es que siempre se va la luz en ese preciso momento. Y yo no paro de decir al televisor: "encender la luz, que no veo nada"

Yo es que si me roban, llamo a la policía y luego ya al seguro. No sé ustedes.

lunes, 30 de enero de 2017

BESOS Y MÁS BESOS

El otro día pude observar a una pareja de jóvenes besarse; bueno la definición más exacta sería comerse los labios con ganas. Me quedé mirando y luego una caña en un bar me hizo reflexionar. Hemos desterrado de las calles el cariño, las expresiones de dulzura, el amor, el deseo, todo. Miras a tu alrededor y ves parejas, amigos, pero no la expresión de lo que hay entre dos personas o más. Escondemos los sentimientos como las lágrimas, las caricias, aunque sean sólo gestos, los abrazos y escondemos, aún más, aquéllos que suponen un deseo. De hecho, es muy habitual algún comentario similar a “por qué no se irán a otra parte menos pública”.

No digo que nos pongamos a follar en plena calle, pero que dos personas se besen no me parece escandaloso, aunque en muchos lugares haya dejado de verse. O quizás, ya no frecuento esos lugares, que también puede ser.

Pero, a nivel global, el acercamiento entre personas ha sido desterrado de nuestras calles, no así otros comportamientos. La crudeza de la vida la vemos como normal, como si hubiésemos asumido esa retórica que habla de la vida como un camino de espinas. Sólo cuando el dolor está presente, los besos y los abrazos están normalizados.

En serio, ¿somos masoquistas?

Pues eso, como decía la canción del Canto del Loco, besos y más besos.

viernes, 27 de enero de 2017

MALAS MUJERES Y MARUJAS

Sí hombre, sí. Que, a veces, las malas mujeres nos juntamos y hacemos de marujas, aunque nuestros comentarios suelen ser algo más jocosos. El otro día, mi amiga y yo, una mañana que teníamos libre, estábamos viendo en internet uno de los capítulos de esa serie de Serrano Suñer. Ambas, de pie, en la cocina, absortas ¡Oye, será como sea la serie, pero las risas que nos echamos! Primero cuando se sorprenden de que la niña se líe con uno de los cuatro hijos de la familia con la que veranean siempre. Decía mi amiga, vamos a ver en qué momento se han perdido. Blanco o en botella, cuatro chicos, una chica, alguno de ellos tenía que caer, uno u otro. Luego, lo mejor, cuando en una mesa están sentados la collares, Franco y los Serrano. Ya eso fue la monda. Hablaban de la juventud, de sus aligeradas costumbres. Ahí estalló la risa de ambas comentando: anda que si nos vieran ahora, Ríete de la dictadura de entonces, lo que nos hubiera caído, menos mal que no hay resurrección posible.

Por eso, qué coña, sólo por jorobar, por no decir otra cosa ¡Qué bien se está siendo mala mujer porque alguno se removería en su tumba. Y es que ahora no nos hubiéramos conformado con uno de los chicos, las malas mujeres nos hubiésemos tirado a los cuatro, si hubiésemos tenido oportunidad.

martes, 24 de enero de 2017

¿POR QUÉ TANTA VERGUENZA?

¡Cuándo vamos a admitir nuestros deseos o nuestras necesidades! Es curioso. De vez en cuando hay que reponer las bolitas chinas, muy terapéuticas, por cierto. Ah! No aconsejo las texturizadas. Como en Tudela han cerrado los sex shop, asunto un tanto relevante, y no sabes si en todas las farmacias las tienes (no es cuestión de ir una por una preguntando porque se decía que había una farmacia que se negaba a distribuir preservativos o píldoras)  pues acudes a Internet. Y allí te encuentras, además de un montón de cosas, que habrá que probar algún día, con el mensaje siguiente “envíos discretos”.

Cerrado. El otro fue sustituido por una lavandería. Cosas de Navarra

¡Qué pasa! ¿Estoy cometiendo un crimen? Oiga que los que cometen crímenes andan a sus anchas y no tienen nada de discretos. ¿Me tengo que avergonzar yo?  Pues no me avergüenzo.

Me parece bien que nadie tenga que saber dónde compras, pero es curioso que esto sólo ocurra en un tipo de comercios. No, si va a ser que todos somos unos beatos y mantenemos las costumbres ancestrales de la procreación. ¡Y un cuerno!

viernes, 20 de enero de 2017

MEDÍRSELA

Voy a hacer un ejercicio de mala mujer al que seguro, seguro, nadie va a contestar. Bueno, no contestáis nunca y mira que provoco. A lo que voy: ¿Cuántos de los hombres que leen esto se la han medido? Ahora ninguno. Ya, y luego a fanfarronear.
Lo que no sé es cómo lo hacían.

Sí. Que sí. Estoy hablando de la polla, verga, manubrio, minga, chorra, peluchín o como lo quieran llamar con todo el cariño del mundo. Porque hay quienes le ponen nombre y todo.  Vosotros no os la medís y nosotras no nos masturbamos. Que sí, hombre. Que sí.
También podría preguntar cuántas mujeres se interesan por el tamaño.  También. Porque haberlas haylas.

Siempre hablamos de que el tamaño no importa. Sin embargo, recuerdo que antes los chicos jóvenes se escondían para medírsela y comparaban. Ahora no sé, con tanta postverdad y esas cosas. Las mujeres también, pero menos, ya que era cuestión de tetas. Aunque, creo, que lo de la comparación en cuanto a dimensiones viene más unido al hombre. Nosotras preguntábamos sobre la talla que usábamos y las que tenían mucho nos quejábamos y las que tenían poco también.

Al final debe ser cuestión mental. Vosotros tenéis cierta obsesión con las medidas, las exactitudes y nosotras andamos más por la calidad, que puede ser más subjetivo. Aunque seguro que me equivoco.

Na, preguntas que me surgen un viernes y que no van a tener respuesta ¿O sí? No hay.
 

 

lunes, 16 de enero de 2017

ESE HONOR RANCIO

Sí, el puto honor de macho español ha hecho sucumbir a muchas mujeres. Un honor mezclado con orgullo mal entendido porque se basa en una definición equívoca de ese honor. Ese honor rancio, que no quiere ser mancillado ¡Cuánto daño ha hecho! Al hombre, esclavizado por ese honor, orgulloso de su ignorancia; y a la mujer que, para recrecerlo, tenía que llevar la honra clavada en el corazón y en las mejillas. Ese puñetero honor de hombre que no es más que un resquicio moral y que nada tiene que ver con el honor, porque lo único que pretende es que “su” mujer sea la más honrada, recta y moral, reflejo de unas pobres miras.

Esto les revienta, seguro.
Ese hombre que se enorgullece de su honor. ¿Honor de qué? ¿De tener una mujer a sus pies, de tener una mujer que no piense, que no camine, que no sienta, salvo por el honor de su hombre? Eso no es una mujer. La mujer debe ser libre igual que él.

Ese tipo de hombre no se sentiría orgulloso de abrir su mente, de ampliar perspectiva. No ¡Qué va! Se siente orgulloso de lo propio, de la tradición y de la moralidad más rancia. ¿Acaso no es más honorable saber dejar ser libre?

Menos mal que ese honor se va perdiendo. Pero, aún queda, aún se mantiene. Hay muchos honores mal entendidos, y no es exclusivo de los hombres.

miércoles, 11 de enero de 2017

NO ME ENTIENDO

Estoy en un sin vivir porque puse una nota en un día del calendario y no tengo ni idea a qué se refiere. Sí, soy todavía de notas escritas aquí y allá. Lo malo de esas notas es que pongo una sola palabra como mensaje escueto que llame al cerebro y, esta vez, el cerebro se me ha quedado en pausa o no responde. Normalmente funciona. Es verdad que al principio suelo preguntarme qué puñetas he puesto (a veces no entiendo mi letra), cuando descifro la palabra, empiezo a intentar recordar qué quería decir con ello porque soy algo rebuscada y, de repente, el engranaje entra en el hueco preparado al efecto, se enciende la luz de la conciencia, el recuerdo o yo que sé. Y vaya alegría que te das. Pero esta vez como que se me ha bloqueado.
Mi hija sí que sabe poner notas

A veces me pregunto cuál es el mecanismo cerebral mediante el cual pasan estas cosas o cómo somos capaces de preguntarnos y volvernos locos buscando las llaves que llevamos en la mano, las gafas que llevamos puestas, el teléfono con el que estamos hablando. Yo lo reconozco, soy culpable. Me ha pasado muchas veces. Y a vosotros también y lo sabéis.

Puede que alguno quiera ver en ello ciertas cuestiones psicológicas de falta de atención; al final yo lo que veo es que si aparecen las cosas, te echas unas risas contigo misma que bien vale la pena el susto inicial.

lunes, 9 de enero de 2017

MIEDO A LA SEXUALIDAD

A tenor de muchos comentarios que surgieron estos días vía Pedroche u otras noticias, tengo que reiterar que una mala mujer no tiene miedo a su sexualidad, ni se siente sucia por ello. Creo que el gran problema es que muchas mujeres lo tienen, lo cual las condiciona, aunque pueden vivir plenamente sin ello y me parece estupendo que así lo hagan. Si lo creo es porque yo lo he sentido, como es lógico, ya que la cultura que te rodea lo transmite continuamente.

Estaba espectacular.
Nos han enseñado, nos han introducido ese rechazo y cualquier cosa relacionada con ello ya no es que sea tabú, sino que es condenado como indigno, pecaminoso, lascivo... Y así vivimos, pensando que si somos sexuales somos sólo eso, cuando es una parte nuestra, del mismo modo que lo son los sentimientos o la inteligencia. Todo ellos hay que vivirlos y experimentarlos. Si la mente no la usamos ¿de qué nos sirve? Si nuestro cuerpo y su sexualidad no la experimentamos ¿de qué nos sirve? ¿Para procrear como dicen los moralistas? ¿Para trabajar como dicen los economicistas. No, todo merece ser vivido, desarrollado y experimentado, cada cual como desee y hasta donde quiera, sin juicios de valor moralistas que corresponden a la mirada del otro.

El antropólogo Desmond Morris señaló que una parte de la evolución de los humanos vino vía sexual: se eliminó el celo, además de otras cuestiones que tampoco vamos a enumerar aquí. Sin embargo, le llegó la condena eterna a la mujer: el pecado de la carne que se extiende en muchas culturas. Y así nos hemos quedado pensando que pensar en ello es pecado. Pues hacerlo, ni les cuento y no sé yo si muchos se arrepienten.

sábado, 7 de enero de 2017

DESCANSO POR REYES

Malditos diseñadores de juguetes y casitas.  Necesitamos un tiempo de descanso por Reyes, para recomponernos. Después de ir a la Cabalgata, con un frío de narices, recoger caramelos y sentir cómo el más grande te da en toda la cabeza, preparar un festín para tres trasnochadores que andan de casa en casa, intentar meter a los niños en la cama (los hijos de malas mujeres no se van temprano), levantarte en mitad de la noche. Amanecer corriendo para abrir regalos, sin tiempo casi de desayunar; ir de una casa en otra para ver si han pasado por ellas también; volver a casa y pegarte cuatro horas montando y pegando pegatinas.
¿A quién se le ha ocurrido eso de traer los juguetes desnudos y poner pegatinas para que parezcan lo que deben ser? Y no es sólo que pongan las pegatinas, es que, además, lo hacen con muy mala intención: las numeran desordenadamente, en lugar de poner el 1, detrás del dos, luego el tres hasta 60 pegatinas en cada uno. Y luego, cuando terminas, escuchas: ¡y ahora a jugar! Y ahí empiezas a jurar, maldiciendo a los diseñadores y a su…..
Na, a jugar.

lunes, 2 de enero de 2017

UNA DE CISTERNAS PARA EMPEZAR EL AÑO

No esperaba empezar el año como pasé el último verano, arreglando cisternas. A la mía le dio, para terminar el año, por echar esa gotita continua que te saca de quicio.

Sí, pueden creerse que arreglaba cisternas; no es que me pusiese a hacer competencia a los fontaneros para sacar un dinerito en verano, era que se producía esa situación. Y tengo un testigo, Itzi.
No he quitado ni la pegatina, pero casi me cargo la rosca.

Me pasé el verano arreglando las cisternas del baño de las mujeres de dos bares muy concretos. Ahora, no me pregunten  por qué se estropean más en verano y justamente el de la mujeres; quizás pueda existir una teoría, pero no es el momento.

La cuestión es mi cisterna. Las de esos dos bares era una cisterna conocida por mí. Sin embargo, la mía, que sólo tiene dos años, era de doble descarga. Con la confianza que me daba haber arreglado tantas cisternas, me puse con la mía, pero la rosca no salía ¡Como va a salir! Y yo, dale, empecinada, sin pensar, pasando por la rosca todas las herramientas posibles. Hasta que se encendió la luz. “¡Hostia, Google!

¡Oye, mano de fontanero! Ahí estaba un video de cómo abrir la dichosa cisterna. Hay que descargarla, cerrar el paso del agua, hacer que baje una pestaña, quitar una y luego la otra. En un momento todo arreglado. Ya lo sé para el próximo verano.

Tan satisfecha estaba que me dije, “a ver qué más hay que hacer”. Me vino a la mente la pintura de la cocina y se me pasó el entusiasmo.