jueves, 2 de abril de 2020

VIDA DE PERROS

Cuando tu perro empieza a señalar que no estamos haciendo lo que deberíamos estar haciendo, la cosa empieza a preocupar. Mi perro ya se comporta como yo y eso no está bien.  Ya es suficiente con una mala mujer para que venga un mal perro (aunque casi estoy segura de que no tiene remedio)
Porque Anibal salió a su paseo corto de la una y media, como es habitual ahora y antes; tras el recorrido en el que no pudo, otra vez, saludar, ni gruñir a su vecino Piloto, al que lleva esperando desde hace más de 15 días mirando a la puerta del garaje a través de la cual, normalmente, se lanzan improperios perrunos que me encantaría entender, decidió que ya era hora probar otra cosa.

Todos los días espera a Piloto

Así que se empeñó en entrar al bar que hay debajo de nuestro piso, parada obligada en tiempos normales. Pero, claro, el bar estaba cerrado. Norka no estaba para ofrecer patatas fritas. Sin embargo, esas nimiedades no le interesan, él insistía en tirar hacia el bar para comprobar si algo iba mal. De la misma forma que corre pared arriba y abajo buscando al perro de al lado o escarba en el suelo y en las paredes.
Pobre. Sabe que anda algo mal, pero cómo explicarle que volveremos al bar y a gruñir a Piloto.  Él quiere su diversión, lo que le sirve de estímulo ya, ahora. Como todos, pero él no lo entiende. Es que el el perro de una mala mujer y ya se sabe, pilla costumbres.

martes, 31 de marzo de 2020

CONSEJOS PARA LA CUARENTENA


Esta mala mujer no entiende la cascada de consejos sobre lo que podemos hacer esta cuarentena, que si manualidades, que si gimnasia, que si cocina…
¡De verdad hemos perdido la cabeza? Vamos a ver. Hay algo importantísimo que no solemos hacer habitualmente, algo imprescindible para el equilibrio emocional, único, inusual, sencillo, maravilloso, nada práctico, pero aconsejable: vaguear, holgazanear, tocarse…la barriga, racarse   el pie, vegetar, mirar al techo, no hacer absolutamente nada, nada de nada.

Como dice mi hija en algunas ocasiones con un acento que voy a intentar reproducir:  “OHHHH, qué senzaccionnnn” (casi que la oigo).
Oigan, disfruten de no hacer nada en algún momento; hagan lo básico por una vez, lo cual implica no dejar para el sábado lo que se pueda hacer hoy (el que pueda). Ese es el consejo de una mala mujer.
Pero hay algo que una mala mujer no puede dejar de pensar: en aquellos que temen por su futuro, por el día a día sin una economía que les sustente. 
Eso, cierto, no hay forma de obviarlo,  aun rascándose la barriga.

lunes, 30 de marzo de 2020

A CUATRO PATAS


No, el confinamiento no mejora el orden de una Mala Mujer y menos con niños. Ayer fue uno de esos días en que te ves desde fuera haciendo algo tan sumamente caótico y disparatado que tienes que reírte de la situación. Me pasa muy a menudo, pero esta vez mi hija me acompañaba, pero sólo por divertirse.
Estábamos buscando el cortaúñas. Este elemento tiene su historia anterior: desapareció hace dos semanas y lo encontramos, tras días de búsqueda, cuando se me encendió la luz y vi, claramente, donde podía estar: en el suelo. No me pregunten por qué ése es un lugar donde buscar cosas. Les remito, si quieren, al misterio del Ketchup de este mismo blog.
En suma, estábamos buscando por el baño al mismo tiempo que yo relataba lo que iba encontrando. En la cesta de los cepillos del pelo: cepillos, peine, dos caramelos y una pinza de ropa. Luego anduvimos por el salón, la cocina… Mi hijo, adolescente, con cierta cabeza, nos recordó que ya había desaparecido hacía dos semanas. Cierto, lo sabíamos y lo habíamos encontrado en el suelo. Así que madre e hija nos pusimos a cuatro patas buscando por el suelo empezando por el baño. Cuando nos vimos ambas en esa posición, nos miramos y empezamos a reírnos como locas pensando qué puñetas hacían dos caramelos en la cesta de los cepillos y, sobre todo, qué hacíamos ambas a cuatro patas.
El susodicho todavía no ha aparecido. Será puñetero.

viernes, 27 de marzo de 2020

HACER FAMILIA


Estaba yo ayer inspirada y se me ocurrió decirles a mis hijos: “esta época de cuarentena tenemos que aprovecharla para hacer familia”. Quien ha seguido este blog sabrá que la nuestra va por libre en cuanto a normas y convencionalismos: comemos a distinta hora, de forma aleatoria y revolucionaria, somos independientes y caóticos y, a veces, tanto monta Isabel como Fernando; o lo que es lo mismo, unas veces me toca a mí decir lo que se debe hacer y otras me corrigen.
Al hecho. Tras decir la frase hacer familia, me encuentro liada haciendo la comida en mi cocina revuelta y en mi locura, preguntándome y respondiéndome sobre qué echar o no como condimento; enseguida van apareciendo por allí mis vástagos picando de aquí y allá como moscas. Yo ya tenía bastante con hacer la comida, así que exclamo (por decirlo bien) “largaos de aquí que me distraigo”. Y claro, suele pasarme que debo callarme con mis hijos porque me contestaron con buen criterio: “mamá, ¿no había que hacer familia”.

Cachis! Si es que no paran de darme zascas, y lo que me queda.

miércoles, 22 de enero de 2020

LA PURITANA DE OK GOOGLE

Tanta tecnología para que acaben siendo unas asistentes mojigatas, que siguen un pensamiento unidireccional. Lo entiendo en los humanos, pero que las máquinas tengan el algoritmo puritano ya es la hostia (¡Uy, perdona Google!)

Ok Google y sus gemelas (es un suponer, no he hablado con ellas, pero ya se sabe) nos hurtan multitud de significados porque les parecen obscenos; deciden por nosotros. Sólo hay que preguntarle por el significado de polla. Mientras las RAE, esa tan mal vista por algunos, te describe las diversas acepciones, incluso esa tan explícita que estás pensando, Ok Google se queda con la cuarta acepción, apuesta de caballos.

Si hablas de follar, la Rae te habla de 4 acepciones entre ellas practicar coito. Mientras la asistente se queda con soplar con fuelle. Pero va más allá este aparatito, si le preguntas por el significado que da la RAE a follar te dice que la Rae ha cambiado el significado de sexo débil y te echa un discurso. Ahí sí.

Y si no hablas de sexo y hablas de caca, la Rae te propone 5 acepciones entre los que se encuentra “eufemismo coloquial para excremento” mientras el aparatito se queda con “infantil, excremento”.

Estos aparatitos son unos puñeteros puritanos porque cualquier cosa que le digas te salta con "sonrisa, sudor y frío" o con "no puedo ayudarte" o "sonrojado" ¡Vale, que como mala mujer me he dedicado a decirle de todo como los niños pequeños! Es que es una tentación cuando no es tuya y tienes que investigarla un ratito. Seguro que muchos de los que la tienen lo han hecho.

Pero va mucho más allá. Si le preguntas por el significado de prostituta, te dice “prostituto” (aquí cambia el género) y te da el significado. Así que le pregunté si era feminista y, por supuesto, me dijo que sí, muy feminista  y muy declarada.

No me fío nada de estos aparatitos. Nos están hurtando mucha información. Si seguimos así nos vamos a quedar con menos de un cuarto del mundo que ha existido y del que pudiera existir.

sábado, 30 de noviembre de 2019

¿ORGASMOS RÁPIDOS?


 Parece ser que entre las mujeres está haciendo furor el juguetito succionador de clítoris; más aún teniendo en cuenta las fechas en las que estamos.
Por supuesto, yo no estoy en contra de ningún juguete erótico; están los vibradores, las bolitas, pinzas para los pezones y otros cacharitos varios para hacerte pasar un buen rato.
Sin embargo, no me cuadra eso de un succionador para orgasmos rápidos. A ver, señoras, me parece que vamos mal ¿La cuestión  no estaba en pasarlo bien un montón de rato? Los hombres siempre han buscado acabar con la eyaculación precoz y ahora vamos nosotras y queremos una eyaculación precoz de nuestro clítoris. Así que me he perdido. Como siempre, acabo siendo una mala mujer a contracorriente. El acto sexual requiere tiempo, requiere conocerse a sí misma, buscar la postura, lo que te va; hay que esforzarse. Parece que nos han metido la rapidez en el cuerpo. Hasta hay que correr para correrse.
Por otra parte me pregunto cuántas mujeres en España no sabían masturbarse. Y lo peor de todo es que algunas ya concluyen que no necesitan más pollas.
Lo siento. Me gustan los juguetes. Pero para mi el mejor juguete es un hombre con el que poder hacer cositas y llegar a orgasmos de clítoris y vaginales. Porque cuando una se masturba, por lo menos yo, me gusta pensar en las cosas guarras que podría estar haciendo con un tío. Los juguetes están bien cuando estás sola y te apetece, pero no lo cambio por el tío que me va a mí. Porque lo pasas bien cuando tú llegas y el doble cuando lo ves llegar a él.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

UNA SONRISA A FAVOR DEL PORNO


 No digo nada nuevo si señalo que hay una corriente actual que criminaliza la pornografía. Yo, como mala mujer, he hecho uso de ella tanto en revistas como en películas, si se las puede llamar así, porque no sueles ver mucho más allá de diez minutos.

Hemos olvidado lo que ha supuesto la pornografía en España y en la sociedad española. Todavía recuerdo, cuando yo rondaba los 7 años, cómo mis padres estaban como locos porque la película Emmanuelle, calificada como X, llegaba a los cines españoles. Estaban pletóricos. El día que se iban a verla, pasaron la tarde con un rostro de felicidad incalificable para una niña. Les encantó. Cierto que hoy se la calificaría como erótica, pero cada tiempo es distinto.
Como muchos adolescentes de la época, los españoles fueron perdiendo el puritanismo instaurado por años de mandato eclesial. Mientras los mayores iban al cine, los niños descubrieron las revistas porno que sus hermanos mayores escondían debajo del colchón.
Bueno, pues ahora, parece que volvemos hacia atrás. En lugar de asumir el sexo, y dejarnos de paternalismos estatales que señalan a los ciudadanos como una pandilla de pervertidos que se creen que esas posturas son normales, como también nos debimos creer supermanes y nos lanzamos por las ventanas, nos empeñamos en combatirlo porque es malo, es patriarcal, es opresor y no sé cuántas cosas más.
Eso sí, de las películas en las que decapitan, abren en canal y demás carnicerías, no dicen nada.
En cambio, yo sigo viendo la sonrisa de mis padres al ver Emmanuelle. Y me quedo con ella.