Porque Anibal salió a su paseo corto de la una y media, como
es habitual ahora y antes; tras el recorrido en el que no pudo, otra vez,
saludar, ni gruñir a su vecino Piloto, al que lleva esperando desde hace más de
15 días mirando a la puerta del garaje a través de la cual, normalmente, se
lanzan improperios perrunos que me encantaría entender, decidió que ya era hora probar otra cosa.
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| Todos los días espera a Piloto |
Pobre. Sabe que anda algo mal, pero cómo explicarle que
volveremos al bar y a gruñir a Piloto.
Él quiere su diversión, lo que le sirve de estímulo ya, ahora. Como
todos, pero él no lo entiende. Es que el el perro de una mala mujer y ya se sabe, pilla costumbres.





