jueves, 13 de julio de 2017

ESOS CUERPOS MASCULINOS

No puedo evitarlo. Tenía que hablar del tema de los legionarios españoles, de los de las fotos en internet, que seguro que todos no son igual, como los bomberos.
Ayer escuché en la radio que hablar así podía ser sexista, porque si los comentarios que surgieron en twiter fueran sobre mujeres así lo calificaríamos. Cierto, lo haríamos.
¡Y un carajo sexista! ¡Es puramente sexual! Vamos a ver. De toda la vida mía, las hembras que me han rodeado hemos hablado de lo buenos que están los cachas, sin excesos, y los uniformes, que no sé por qué nos ponen un montón, será cuestión de autoridad o de alguna fuerza que nos imaginamos. Aunque, todo lo que hablamos acaba siendo una fantasmada, al igual que hacen los hombres, porque acabamos saliendo con hombres que no se parecen en nada a nuestros devaneos mentales y nos gustan, altos y delgados o macarras o extravagantes o románticos o normalitos.
Total, que somos iguales, que a los tíos les van unas formas y a las tías nos ponen otras. Pero desde un punto imaginario provocado por nuestros instintos sexuales, que antes los calificaban como bajos instintos. Quizás porque es el único placer al que toda clase social puede acceder.
Supongo que eso ha pasado en todas las épocas, lo que ocurre es que no lo exteriorizábamos, más bien lo reprimíamos por obsceno y pecaminoso. Así que, ahora, ya va siendo hora de dar rienda suelta a nuestros deseos, aunque sólo sean eso y sean más bien jocosos.

viernes, 30 de junio de 2017

MASTERCHEF O LA COCINA DE HOMBRES

¿En qué punto nos hemos perdido? A ver. El otro día, pudiera ser ayer, (ando un poco espesa con las vacaciones de los niños) hablaban en la Cadena SER de la final de este programa, apostaban por una señora. Ha ganado el hombre. Apostaban por Edurne porque, como señaló una contertulia, había que reivindicar el espacio de la mujer en la cocina porque siempre había sido patrimonio de las mujeres. Afirmación que me puso los pelos de punta, porque yo renuncio a ella en cuanto puedo.

Con todos los respetos, nos ha costado mucho salir de la cocina como para volver a entrar en ella. Bien es cierto que no es lo mismo la cocina por obligación que por devoción. Es lo que les ha pasado a los hombres que cocinaban de vez en cuando y dejaban todo patas arriba de cacharros. Algunos van aprendiendo a cocinar y recoger después.

A mí no me molesta que los hombres entren en los espacios tradicionalmente reservados a las mujeres, lo que pasa es que siempre se invade aquello que es más cómodo. Por eso, el siguiente paso que deberían hacer es pasar a ser camareros de piso en los hoteles, por ejemplo. Mientras, nosotras a invadir los espacios reservados tradicionalmente para los hombres, los cómodos, por supuesto, como directivas.

Lo dicho, prefiero que cocine y me sirva la comida un hombre y si puede ser con sólo el delantal puesto y nada más. De lo otro me encargo yo.

miércoles, 14 de junio de 2017

MI ROLLO ES EL ROCK

No a todas las malas mujeres les va el rollo del rock, pero es una gran posibilidad, por lo que implica esta música. Tiene ese halo de desobediencia, inconformismo mezclado con un poco de ganas de vivir la vida a grandes sorbos. El rock introdujo tradiciones musicales distintas. Evidentemente, ha sido criticado por apropiarse, por fomentar el uso de drogas, por distraer a la juventud de la acción política y social. Pero eso sólo son cuestiones personales. El rock lleva implícito la denuncia y la acción.

Hay quienes hacen yoga para relajarse  y vaciar su mente, si es que eso es posible, que no creo. Yo escucho rock. Cuando mi cabeza empieza a pensar demasiado y necesita una pausa, pongo la música a todo trapo y el horizonte se abre de repente como si a tu mente llegase un gran angular que te dejase ver más allá de las fronteras que aprisionan, en esos momentos, tus pensamientos. Y es entonces, cuando tu mente se calla, por un momento, y empieza a saltar, a bailar, a gozar, a divertirse y a entender que los problemas que generan esos pensamientos, están ahí para hacerte más fuerte, más activa, más inconformista, más implicada.

Por eso, mi rollo es el rock.

martes, 30 de mayo de 2017

PELILLOS A LA MAR

Cuando se habla de depilación suele surgir el tema de la esclavitud que ello supone; además de un dolor que ha ido relativizándose. Hay mujeres que afirman que nos tenemos que rebelar contra ello, que no tenemos por qué someternos a esos dictámenes estéticos.

Yo, qué quieren que les diga. Cada cual que haga lo que le salga de….del alma. Pero hay muchas cosas que hacen más daño que quitarse los pelos. No veo que eso me rebaje, ni me haga ser peor o mejor. Yo opto por quitármelos; no porque me lo manden los cánones estéticos o sí; me da igual; a mi me gusta. Me encanta acariciarme las piernas y sentirlas suaves, me encanta sentir mi cuerpo, vivirlo y experimentarlo. ¡Ya…Vale! ¡Como sois! Que no están tan suaves con la edad… Vale.

Así que las reivindicaciones que se sugieren me parecen estupendas para quien quiera verlo así; pero me niego a que las mismas mujeres me juzguen como esclava de unos cánones estéticos. Lo que hay que cambiar es la mirada que juzga. A mí si alguien no quiere depilarse me parece estupendo, no me voy a escandalizar, como el hombre que no se afeita. Así que no se me escandalicen si me depilo porque puedo considerar que no depilarse es también otro mandato que quieren imponerme. Máxime teniendo en cuenta que, ahora, los hombres también se depilan.

martes, 23 de mayo de 2017

¿A DÓNDE VAN MIS BOLSAS?

Sigo dándole vueltas al mecanismo cerebral por el cual lleva una bolsa blanca colocada en el reposabrazos de mi sofá alrededor de tres semanas y una bolsa negra estrujada, dando vueltas de un lado a otro del salón según va molestando en ciertos menesteres, casi la misma cantidad de días.

¿Por qué? ¿Por qué no las recojo de una puñetera vez? En lugar de ello me recreo viéndolas ahí y diciéndome a mí misma, ya lo haré. ¿Será porque no sé cuál es su lugar? ¿Será que pienso que un día estarán ahí para servirme de algo?

A veces pienso que se ha instalado en mi cabeza aquello de: “A quién le importa lo que yo haga, a quién le importa lo que yo diga, yo soy así y así seguiré, dejando bolsas por doquier”.

En realidad estoy segura de que mi cerebro funciona de una manera: las cosas no son ordenadas, nos empeñamos en ordenarlas.

miércoles, 10 de mayo de 2017

LOS HOMBRES SON MAS FELICES (3ª parte)

El sexo masculino tiene una mayor autoestima y una de sus consecuencias es el hecho de que no valoran estéticamente a otros hombres. No es que les preocupe tanto o sólo momentáneamente.

En cambio nosotras sí. De hecho, cuando un hombre alaba a una tía buena las mujeres la crucifican de una u otra manera: cosificación, tonta, no es para tanto, está muy delgada, mucho maquillaje…Mientras, a los hombres les importa un comino que se alabe a un hombre por su aspecto.

El resultado de todo ello es que cuando sale una pedroche con un vestido  espectacular mostrando su bello cuerpo o las chicas de la Fórmula 1 paseando su esbelta figura por los circuitos, del mismo modo que las modelos por las pasarelas, haciendo su trabajo, saltamos como locas para evitar el ultraje de sentirnos mujeres objeto.

No veo yo esa misma actitud en los hombres cuando salen esos chicos mostrando sus abdominales en calzoncillos. Ahí sí que aplaudimos con las orejas.

La autoestima, el respeto a la mujer, va más allá de la utilización que cada uno haga libremente de su cuerpo, sea su belleza, sus manos, su potencia muscular o su cerebro.

Por ejemplo, para qué buscamos las mujeres un hombre intelectualmente interesante si ya lo somos nosotras. Él puede trabajar adecuadamente lo que a nosotras nos pueda interesar.
¡Ay, qué ideas preconcebidas tenemos también de los hombres

jueves, 4 de mayo de 2017

LOS HOMBRES SON MAS FELICES (2ªparte)

Los hombres son más felices porque no se miran tanto, ni se comparan tanto. Es algo que nos pasa muy a menudo a las mujeres, que siempre estamos enjuiciando y buscando cosas en las demás. Por ejemplo, el otro día una amiga me comentaba lo que le pasaba con el tema kilos. Me contaba que cuando cogía unos kilos le decían: ¡Chica, me parece que has cogido unos kilos! Ahora bien, si adelgazaba ocurría que nadie le decía nada, por mucho esfuerzo que le hubiera puesto; al contrario, llegaban a valorar su salud; entonces el comentario era: se nota que has adelgazado, pero se te ve más enferma, tienes peor cara. ¡Nos aclaramos o qué!
A ello hay que añadir la actitud de las mujeres ante las delgadas: “estás muy delgada; te vas a poner enferma..” Y lo curioso del caso es que, a veces, las mismas mujeres que enjuician pueden estar igual de delgadas o en el mismo proceso de adelgazamiento y engorde.

Nunca oirás a un hombre señalar esos aspectos de otro hombre. A lo sumo pueden llegar a decirle que has cogido unos kilos y responder el otro: ¡y lo que me ha costado!

No sólo hablamos del aspecto físico, también hablamos las mujeres del aspecto exterior, de la ropa; ahí nos acercamos, nos tocamos: qué blusa más bonita o qué falda. Los hombres no se tocan tanto. No sé si eso será mejor o peor, pero es así. Quizás porque tampoco enjuician tanto el aspecto exterior, la ropa que usan, lo kilos, la belleza. En la ropa tampoco su abanico es muy amplio; pero, sinceramente, creo que no entran tanto a valorar ese tipo de aspectos. Posiblemente valoren otras cosas más materiales, pero no son tan evidentes y su envidia se diluye enseguida. No como nosotras que buscamos esa blusa o intentamos lo que sea para mejorar, para equipararnos, para ser especiales, cuando realmente lo somos. En serio, deberíamos mirárnoslo y gustarnos más como sexo mujer.