viernes, 11 de agosto de 2017

MALUMA Y LAS CUATRO BABYS


Vaya por delante que a mí el Maluma no me gusta. Yo soy de rock, pero el jaleo que se ha montado con la letra de esta canción, me parece excesivo. Mala es de co…, de aúpa, pero machista no lo veo. Digamos que confundimos machismo con sexo. Este chaval habla de que tiene cuatro chicas con las que se lo hace, como Machín tenía dos mujeres. Nos parece fatal que tenga cuatro, pero esa valoración la hacemos desde criterios morales ¿Se nos ha olvidado lo del amor libre? Las mujeres también podemos tener cuatro tíos con los que acostarnos e ir rotándolos. Si no lo hacemos es porque no nos apetece o, en algunos casos, por el famoso “qué dirán”. Eso es lo que hay que eliminar. Y lo de que a una le gusta una cosa y a otra, que dos son parecidas, como dice la canción, pues, la verdad, a mi entender, es que es así. Lo que ocurre es que nos da vergüenza admitirlo porque estamos condicionadas moralmente. Creo que las mujeres deberíamos desprendernos ya de esos condicionamientos a nivel sexual y admitir nuestros deseos. Ya lo he dicho muchas veces, seríamos más felices.

En cuanto a la letra, la de Machín es mucho mejor, sin lugar a dudas. Eso sí que se lo tendría que mirar.

martes, 1 de agosto de 2017

PROVOCANDO A LA TRADICIÓN

No soy nada tradicional y de resultas, poco localista, lo que me lleva a no enarbolar banderas de ningún color. Yo es que para evitar problemas las quitaría todas y pondría una carita sonriente.

Acaban de finalizar las fiestas de Tudela, con todos esos actos tradicionales, algunos de hace 30, 40 o 50 años, y en el único que he participado es en la revoltosa. Para quien no la conozca consiste en correr al ritmo de la música de la banda alrededor del quiosco de la plaza. Yo lo hago para probarme. Este año he conseguido aguantar toda la revoltosa sin parar, ganando así a mi hija y a su amiga. Esta última vino acompañada de su abuelo con el que  tuve una conversación muy enriquecedora.

Previamente a la Revoltosa, se baila el baile de la era y la jota de Tudela, recuperadas hace unos años. El abuelo y yo observábamos su desarrollo, cuando en un momento dado se arriesgó y comentó que era un poco aburrido. Asentí señalando que había bailes tradicionales más animados. Entonces continuó señalando que las tradiciones están bien, pero no todas y, por supuesto, muchas hay que entenderlas enmarcadas en su época. Después me sugirió la imagen de los tiempos en los que se bailaba sin luz, sin aparatos, sin tecnología; la gente, en los días de fiesta, llegando a casa al anochecer después de bailar y comentando ¡vaya noche de juerga, que desenfreno, estoy agotado! Me hizo reír porque pienso igual. Supongo que dentro de 100 años lo tradicional será el rock y la música electrónica, el chunda, chunda etc.

Al final, dos generaciones opinando lo mismo y a contracorriente de los tiempos que todo lo recuperan, sea lo que sea y como sea. ¿Qué pasa? ¿Somos una minoría permanente que se arrastra circulando por el lado contrario, con mucha precaución?

sábado, 29 de julio de 2017

ME HE DEJADO LA CACA

Esto no pasaba antes. Pero es lo que puede ocurrir cuando sales con un perro antes de ir a trabajar y te tomas una caña por la mañana en una terraza. Estas tomando la caña, el perro hace lo que tiene que hacer. Lo recoges en la bolsita correspondiente, no ves ninguna papelera, ni contenedor abierto porque en el casco viejo, donde vivo, cierran los contenedores subterráneos en fiestas. Entonces guardas la bolsa debajo de la silla de la terraza del bar para tirarla cuando te vayas. Y miras el reloj.
Te tienes que ir a trabajar.

Es lo que hay
Te levantas. Vas hacia casa y le dices al colega que te acompaña gritando: ¡Hostia, me he olvidado la caca! La frasecita tiene ya su aquel si la oye alguien ajeno a la situación y en el centro son muchos. Así que de ahí sale el desvarío y la imaginación empieza a hacer lo suyo ante la pregunta que te suscitas: ¿me vuelvo a por ello? ¿Y qué digo? Hola perdona has visto una bolsita con una caca dentro, es que me la he dejado. O pones un anuncio en el periódico, perdida caca en el Bolker, zona Herrerias, quien la encuentre, por favor, la depositen en el contenedor adecuado. Disculpen las molestias. O se la lleva alguien para ver qué hay dentro. O la deposita en objetos perdidos. O lo dejo a su imaginación todo lo que se te puede ocurrir porque es imposible recordarlo-

Al final, después del despotorro montado a raíz de la frasecita gritada al viento, me acordé que la había depositado en una papelera que oteé en el horizonte. Pero las risas fueron mayúsculas. Los olvidos tienen eso de divertido.

miércoles, 19 de julio de 2017

TENEMOS CIERTO INSTINTO ANIMAL

Debo reconocer que me gustan más los tipos macarras, pero también me apetece unirme al fervor por los uniformes que se da en nuestro sexo, mucho más que en el masculino, aunque también. No lo digo yo, hay encuestas y estudios al respecto, aunque los mismos dejan abierta la cuestión sobre la razón por la cual se produce esto.

En realidad creo que es un fervor imaginario colectivo femenino con el que jugamos y nos echamos unas risas. Sin embargo, ¿de dónde viene ese fervor? ¿Será de cuando los hombres se iban como guerreros a la lucha? Todos motivados y ansiosos por demostrar su fuerza ¡Anda ya! La mayoría tendría miedo. Pero se nos queda la imagen peliculera, de fuerza, de macho protector. Si es que nos va eso, en cierta forma, lo del tipo que se comporta como tal, donde debe, no vamos a especificar, y fustigándote verbalmente, eso sí; pero también como un tierno gatito en los aspectos habituales de la vida. Que nos va la marcha ¡Vamos! Ahí se nos olvidan las diferencias sociales.

Que el instinto animal sigue en nuestros genes para ciertas cosas, aunque algunos hayan querido dominarlo mediante moralidades varias y excesivo puritanismo.

jueves, 13 de julio de 2017

ESOS CUERPOS MASCULINOS

No puedo evitarlo. Tenía que hablar del tema de los legionarios españoles, de los de las fotos en internet, que seguro que todos no son igual, como los bomberos.
Ayer escuché en la radio que hablar así podía ser sexista, porque si los comentarios que surgieron en twiter fueran sobre mujeres así lo calificaríamos. Cierto, lo haríamos.
¡Y un carajo sexista! ¡Es puramente sexual! Vamos a ver. De toda la vida mía, las hembras que me han rodeado hemos hablado de lo buenos que están los cachas, sin excesos, y los uniformes, que no sé por qué nos ponen un montón, será cuestión de autoridad o de alguna fuerza que nos imaginamos. Aunque, todo lo que hablamos acaba siendo una fantasmada, al igual que hacen los hombres, porque acabamos saliendo con hombres que no se parecen en nada a nuestros devaneos mentales y nos gustan, altos y delgados o macarras o extravagantes o románticos o normalitos.
Total, que somos iguales, que a los tíos les van unas formas y a las tías nos ponen otras. Pero desde un punto imaginario provocado por nuestros instintos sexuales, que antes los calificaban como bajos instintos. Quizás porque es el único placer al que toda clase social puede acceder.
Supongo que eso ha pasado en todas las épocas, lo que ocurre es que no lo exteriorizábamos, más bien lo reprimíamos por obsceno y pecaminoso. Así que, ahora, ya va siendo hora de dar rienda suelta a nuestros deseos, aunque sólo sean eso y sean más bien jocosos.

viernes, 30 de junio de 2017

MASTERCHEF O LA COCINA DE HOMBRES

¿En qué punto nos hemos perdido? A ver. El otro día, pudiera ser ayer, (ando un poco espesa con las vacaciones de los niños) hablaban en la Cadena SER de la final de este programa, apostaban por una señora. Ha ganado el hombre. Apostaban por Edurne porque, como señaló una contertulia, había que reivindicar el espacio de la mujer en la cocina porque siempre había sido patrimonio de las mujeres. Afirmación que me puso los pelos de punta, porque yo renuncio a ella en cuanto puedo.

Con todos los respetos, nos ha costado mucho salir de la cocina como para volver a entrar en ella. Bien es cierto que no es lo mismo la cocina por obligación que por devoción. Es lo que les ha pasado a los hombres que cocinaban de vez en cuando y dejaban todo patas arriba de cacharros. Algunos van aprendiendo a cocinar y recoger después.

A mí no me molesta que los hombres entren en los espacios tradicionalmente reservados a las mujeres, lo que pasa es que siempre se invade aquello que es más cómodo. Por eso, el siguiente paso que deberían hacer es pasar a ser camareros de piso en los hoteles, por ejemplo. Mientras, nosotras a invadir los espacios reservados tradicionalmente para los hombres, los cómodos, por supuesto, como directivas.

Lo dicho, prefiero que cocine y me sirva la comida un hombre y si puede ser con sólo el delantal puesto y nada más. De lo otro me encargo yo.

miércoles, 14 de junio de 2017

MI ROLLO ES EL ROCK

No a todas las malas mujeres les va el rollo del rock, pero es una gran posibilidad, por lo que implica esta música. Tiene ese halo de desobediencia, inconformismo mezclado con un poco de ganas de vivir la vida a grandes sorbos. El rock introdujo tradiciones musicales distintas. Evidentemente, ha sido criticado por apropiarse, por fomentar el uso de drogas, por distraer a la juventud de la acción política y social. Pero eso sólo son cuestiones personales. El rock lleva implícito la denuncia y la acción.

Hay quienes hacen yoga para relajarse  y vaciar su mente, si es que eso es posible, que no creo. Yo escucho rock. Cuando mi cabeza empieza a pensar demasiado y necesita una pausa, pongo la música a todo trapo y el horizonte se abre de repente como si a tu mente llegase un gran angular que te dejase ver más allá de las fronteras que aprisionan, en esos momentos, tus pensamientos. Y es entonces, cuando tu mente se calla, por un momento, y empieza a saltar, a bailar, a gozar, a divertirse y a entender que los problemas que generan esos pensamientos, están ahí para hacerte más fuerte, más activa, más inconformista, más implicada.

Por eso, mi rollo es el rock.